Las principesas como vosotras, no necesitan un príncipe o una corona para que la gente se de cuenta de que son principesas de verdad, solo con ser ellas mismas, les basta. Simplemente, la realidad es más interesante que un "Felices para siempre"

viernes, 15 de febrero de 2013

El peor sufrimiento.

Siempre que pienso en el número 22, me viene a la mente aquel 22 de Febrero, aquella noche en la que me pasé hablando con él hasta las tantas de la madrugada, y me salía una sonrisa cada vez me decía algo. Siempre pasaba lo mismo, me daba las buenas noches cuando me iba a dormir, y por la mañana me despertaba con un whatsapp diciendo: "Buenos días mi Reina, espero que hayas dormido bien. Te quiero."
Llegó el 7 de Marzo, y me lo encontré a la salida del colegio, me sonrió, y me acompañó a casa. Al llegar al portal, fui a abrir la puerta, y él me paró, me giró y me besó. Ningún beso me supo tan bien como el primero suyo. A partir de ese beso, hubo muchos más, pero cada vez eran más amargos, más distantes, hasta que un día, se acabaron. Se acabó todo. Todo se fue a la mierda. Conoció a otra, y empezaron. Aquel día me derrumbé, no quería nada, solo quería estar en casa, llorando, desahogándome. Nadie me entendía, nadie sabía por lo que estaba pasando en esos momentos. Me derrumbé durante un mes, cuando estaba empezando a levantar cabeza, apareció. Seguía con ella, pero me pidió perdón, y me dijo un día para quedar. Yo seguía locamente enamorada, y acepté. Sabía perfectamente lo que iba a ocurrir, pero no tenía cargos de conciencia, todavía. Fue maravilloso verle después de tanto tiempo, pero a la vez agonizante, pues sabía que no era mío. Pero aún así ocurrió, como las veces anteriores. Después de unas semanas, empecé a tener remordimientos, había herido a una persona, aun que ella, aún no lo sabía, pues no teníamos pensado, ninguno de los dos, en que lo nuestro saliese a la luz. Como esa vez, después la siguieron otras, demasiadas. Siempre le hablaba de lo mal que me sentía al hacer eso, pero el fin no justifica los medios, y tampoco dejaba de hacerlo, le necesitaba en mi vida, le necesitaba a él. Hace un mes volvió a ocurrir, pero con la diferencia de que ya me daba igual ella, me daba igual lo que la gente pensase de mi, era mi vida, mi aventura, mi amor. Lo malo, es que nunca podré confiar en él. Si ha estado conmigo, mientras estaba con ella, ¿quien dice que no ha estado con otras mientras estaba conmigo? Ese es el mayor miedo que tengo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario