¡Me enamoré de ti! ¿Qué pasa? ¿Te molesta que te quieran? ¡Lo siento, lo siento! ¿Hice mal? ¿Es un pecado? ¿No debía? ¡Pues sucedió! ¡El amor no se escoge: aparece; ni tiene un tiempo adecuado: surge cuando menos te lo esperas! ¡Yo tenía catorce años, pensé que era el clásico primer amor imposible, pero no lo fue! ¡Cada día que pasaba era mejor y peor, mejor porque sabía que era un amor real, y peor porque comprendía que no saldría bien! ¿Quien era yo? Solo una chica más en la escuela, dos cursos por detrás de ti, todavía sin desarrollar por entonces, más plana que una tabla de planchar, llena de complejos, con lo de la ortodoncia y... qué se yo... Tú eras el guay, el guapo del instituto, todas las chicas querían estar contigo, jamás pude acercarme a ti, y menos aún hablarte. Hasta que un día, te encontré con una chica en un centro comercial y por la noche empezaste a hablarme. Y después de meses, llegó el 22 de Febrero.
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