La forma en la que yo lo amé, fue total. Un amor puro, increíble, alucinante. Un amor especial como hay pocos.
Todos los enamorados del mundo creen que su amor es único y distinto, pero el nuestro si lo era. Cuando estábamos juntos, el tiempo se aceleraba, y cuando estábamos separados, se hacía eterno. Cada beso, cada caricia, cada abrazo, era sentimiento desnudo. Podía pasarme horas mirándole a los ojos, abrazada a él, y nada más. Pero cuando nos acariciábamos, nos besábamos... No hay palabras para describir esa emoción. Las cosas más sencillas, suelen ser las más complicadas; las más difíciles de entender y explicar.
El amor es un engaño, si, pero maravilloso. Llega a doler de verdad, entonces ese engaño maravilloso se convierte en una desesperación por volver a recuperar el amor de verdad. Es fácil engañarte, ya que conoces a alguien, y solo le ves las virtudes, todo te hace gracia, todo es perfecto. ¡Oh, qué bonito! Sabes que no es así, pero a ti te da igual. Luego, si llegas a superar un límite de tiempo, resulta que todo lo que antes gustaba, ahora te pesa, y te desagrada.
Te engañas siempre. Ves lo que quieres ver y sientes lo que quieres sentir. Pero yo sigo ahí, luchando por como le veo, porque al final, se que de una manera u otra, estaremos juntos. Yo no me puedo olvidar de él; no se si él de mi, ero tengo claro que voy a seguir recordando el 22 de Febrero todos los meses...
Le necesitas. Pero es tu propia inseguridad la que aparece en la punta del iceberg mientras que el resto, lo que importa, sigue bajo el agua.
Me encanto *-*
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