Las principesas como vosotras, no necesitan un príncipe o una corona para que la gente se de cuenta de que son principesas de verdad, solo con ser ellas mismas, les basta. Simplemente, la realidad es más interesante que un "Felices para siempre"

miércoles, 20 de marzo de 2013

Sombra entre la multitud.

Invadió mi mente, como un astronauta invade la luna.
Percibía que estaba ahí, entre la gente, entre la gran multitud a las puertas de un instituto, pero no le veía. Un susurro que oí cerca de mi oído, parecía su voz. No me giré porque sabía que si lo hacía, esa voz desaparecería, y quería seguir escuchándola. Noté un leve roce de su mano en mi brazo. Salí corriendo de ese lugar, era un placer, pero a la vez una tortura. Cuando miré atrás le vi, entre dos personas. Me miraba fijamente, me froté los ojos, y cuando los volvía a abrir, ya no estaba. Su sonrisa tierna y tímida se había esfumado para siempre. Le busqué desesperadamente. Iba persona por persona, viendo su cara. Todas tenían el mismo aspecto, ella, era ella. Chillaba, necesitaba encontrarle de la manera que fuese. No soportaba más esa agonía. Los oídos me pitaban, era un ruido agonizante, y horroroso. Temblaba mi cuerpo como gelatina recién sacada de la nevera, y cuando no podía más, de repente... desperté.

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